Reflexiones Dominicales

Segundo Domingo de Pascua (A)

REFLEXIONES BILINGUES PARA EL DOMINGO

SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA (A)Juan 20: 19-31

Abril 23, 2017

“Estaban los discípulos con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Jesús entró y se puso en medio de ellos y les dijo: Paz a ustedes (…) Reciban el Espíritu Santo”.

Hay un juego infantil llamado las escondidas. Un grupo de jugadores se esconde en el campo o dentro de casa para que los encuentre el buscador. Uno de los jugadores cuenta hasta un número predeterminado mientras los otros jugadores van y se esconden. El buscador intenta encontrar a los que se han escondido. A veces el chico es listo e inmediatamente  los encuentra. Otras veces el chico se demora demasiado. En este caso los que están escondidos se aburren manteniendo una posición corporal incómoda y empiezan a darle señales, llamándolo o haciendo ruido. Cuando el niño o la niña los encuentran hay gran alivio, y el ganador, en este caso el buscador, recibe un premio.

En el Evangelio de hoy los discípulos están escondidos en un cuarto y con las puertas cerradas. No exactamente haciendo un juego, sino por temor a los judíos. Cuando ellos son encontrados por Jesús, son ellos quienes reciben, no solamente uno, sino tres premios: paz, alegría y el Espíritu Santo. Más tarde, ellos deben dar en reciprocidad, el perdón.

Semana Santa y Domingo de Pascua (A)

REFLEXIONES BILINGUES PARA EL DOMINGO

SEMANA SANTA Y DOMINGO DE PASCUA abril de 2017

JUEVES SANTO: LA CENA DEL SEÑOR. Juan 13: 1-15- Abril 13

“El Señor Jesús en la noche en que fue entregado tomó pan, dio gracias a Dios, lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo que se entrega por ustedes. Lo mismo hizo con la copa después de cenar. Les dijo: esta es la copa de la nueva alianza sellada con mi sangre. Cada vez que beban de ella, háganlo en conmemoración mía”.

¿Se han imaginado ustedes alguna vez nuestra fe y nuestras celebraciones sin la Eucaristía? Lo cual significaría una fe y una reunión sin ni siquiera la Misa Dominical. Para nosotros la Eucaristía no es solamente el distintivo de nuestra celebración cristiana católica sino el centro de nuestra liturgia. No es necesario compararnos con otras denominaciones cristianas u otras creencias, pero las palabras del Evangelio y de la primera Carta de Pablo a los Corintios nunca tendrían el mismo sentido cuando nos dicen: “El Señor Jesús en la noche en que fue entregado tomó pan, dio gracias a Dios, lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo que se entrega por ustedes. Lo mismo hizo con la copa después de cenar. Les dijo: esta es la copa de la nueva alianza sellada con mi sangre. Cada vez que beban de ella, háganlo en conmemoración mía”.

Esta noche es el prólogo a la traición en el jardín con el beso de Judas, y con el dolor de la cruz, pero también de la tumba vacía. Esta noche los símbolos del amor de Jesús sobrepasan toda palabra: la Eucaristía, el sacerdocio, el mandamiento del amor.

Quinto Domingo de Cuaresma (A)

REFLEXIONES BILINGUES PARA EL DOMINGO

Quinto Domingo de Cuaresma (A) Juan 11:1-45

“Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor; el que cree en mí no morirá para siempre”.

Una vez un paciente que estaba bajo tratamiento psiquiátrico, le preguntó a su doctor qué debería hacer en caso de que él presintiera caer en una crisis nerviosa. Él pensó que su psiquiatra le diría: “Llámame inmediatamente”. Sin embargo él le dijo: “Ve y busca a alguien que esté en problemas y ayuda a esa persona”. Si tú tienes una pena y ves a alguien que esté sufriendo más, el consuelo que tú le des a esa persona, ayudará a los dos. Cuando vas a un velorio o a un funeral para estar con alguien que ha perdido a un ser querido, solamente tu presencia es un apoyo real espiritual y psicológico para tu amigo. Shakespeare escribió en una de sus obras: “”Una pena compartida es una pena dividida”.

La historia de Lázaro nos muestra que a Jesús no le gustaba la muerte. Él lloró ante la tumba de su amigo. Jesús es Señor de la vida y no de la muerte. Él vino a luchar contra la muerte y la destruyó. Hoy Ezequiel nos da una buena noticia de parte de Dios: “Abriré sus tumbas y los sacaré de ellas y los llevaré de nuevo a la tierra de Israel”.

Domingo de Ramos y Triduo Pascual (A)

REFLEXIONES BILINGUES PARA EL DOMINGO

DOMINGO DE RAMOS (A) Mateo 26:14- 27:66. Abril 09, 2017

JUEVES SANTO, VIERNES SANTO Y VIGILIA PASCUAL

“Cristo por nosotros se sometió incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre”.

El Domingo de Ramos del año pasado, un día como hoy, Domingo de la Pasión del Señor, leyendo el Evangelio de la entrada de Jesús a Jerusalén, en el atrio de la iglesia, estaba un pequeño acompañado de su mamá y su papá, y escuchando atentamente las lecturas. Yo alcancé a oír cuando el niño le preguntó a su mamá: “¿Qué quiere decir Hosanna al Hijo de David?” La mamá le susurró algo que no alcancé a oír, pero que pareció que satisfacía al niño. La misma familia se colocó en la primera banca para el resto de la liturgia. Durante la lectura de la Pasión del Señor, cuando Pilatos preguntó a la multitud qué debería hacer con Jesús, ellos contestaron dos veces: “Crucifícale. Crucifícale”. Esta vez el chico se dirigió a su padre y le preguntó: “¿Por qué lo quieren matar?” El hombre en voz muy baja le dijo algo. El niño pareció sorprendido. Lo que era importante en ese momento no eran tanto las respuestas de los padres, sino las inquietudes del pequeño. Al final de la Misa yo al despedirme de la gente, le dije al jovencito y a sus padres, no olviden oír el resto de la historia este sábado por la noche, en la Vigilia Pascual.

Cuarto Domingo de Cuaresma (A)

REFLEXIONES BILINGUES PARA EL DOMINGO

CUARTO DOMINGO DE CUARESMA (A) Juan 9: 1-41 Marzo 26, 2017

“Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida”.

Hoy escuchamos una larga historia de un ciego cuyo nombre ni siquiera sabemos. Probablemente lo que es importante no es quién es el hombre, sino quién es la persona que le abrió sus ojos. En el capítulo 9 con sus 41 versículos, como en una obra clásica de teatro, oímos la historia contada en cuatro actos y un final: Primer Acto: El rabí encuentra a un hombre ciego de nacimiento y usa una forma antihigiénica, barro, para sanarlo. Segundo Acto: Los fariseos, como el Gran Jurado, abren una exhaustiva investigación acerca del caso. Tercer Acto: El nuevo discípulo recibe un decreto de excomunión. Cuarto Acto: El ciego es también curado de su ceguera espiritual. Acto Final: Juicio contra aquellos que ven pero pueden llegar a ser ciegos; un Gran Final: El Rabino se declara a sí mismo la luz del mundo.

La presentación comienza con una pregunta resultante de la curiosidad, y fruto de la tradición en el Antiguo Testamento: “Maestro, ¿quién pecó, este hombre o sus padres, para que naciera ciego?” Jesús introduce aquí la razón de ser de su milagroso signo: “Ni él ni sus padres pecaron, sino para que se manifestaran en él las obras de Dios”, y termina con otra pregunta, hecha por los fariseos: “¿También nosotros estamos ciegos?” y reciben la respuesta de Jesús a su propia ceguera real: “Si estuvieran ciegos, no tendrían pecado, pero como dicen que ven, su pecado persiste”.

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