Vigésimo sexto Domingo Tiempo Ordinario (A)

REFLEXIONES BILINGÜES PARA EL DOMINGO

VIGÉSIMO SEXTO DOMINGO TIEMPO ORDINARIO (A)

Mateo 21: 28-32                                                               Octubre 01, 2017

Si el malo se convierte y deja su maldad y hace lo que es recto y justo, salvará su vida”. “´Hijo, ve a trabajar en la viña hoy´. Él dijo: ´No voy´, pero después cambió de idea y fue”.

Oscar Wilde, el famoso escritor Irlandés, escribió una novela titulada “El Retrato de Dorian Gray”. En la novela, Dorian es un joven apuesto que envidia su propio retrato porque éste nunca envejecerá. Hace un trato con el Diablo, le vende su propia alma con tal de que él nunca cambie, sino su retrato. Dorian se mantiene joven y hermoso aunque mantiene una vida de vicio y de pecado. Al final él se encuentra con su retrato. Mientras Dorian ha permanecido hermoso, su retrato ha cambiado. Dorian ve la cara de la pintura horriblemente fea y comprende que eso representa su verdadero ser interior. Ataca el retrato con un cuchillo, pero cuando la gente oye el bullicio, corre y descubre que la pintura ha sido restaurada a su belleza original. Cerca al retrato ven el cuerpo de un hombre viejo, horriblemente desfigurado, demasiado repugnante de ver. Podemos concluir que Oscar Wilde aprendió una lección de su propia novela. Su vida era como la imagen de Dorian Gray. Se convirtió en su lecho de muerte y recibió el sacramento de la penitencia poco antes de morir.


Es lo que pasa con todos nosotros. Lo importante no es nuestra apariencia externa, sino nuestro estado final en presencia de Dios. La corta parábola de hoy ha sido llamada “El Mejor de Dos Hijos Malos”. El significado es claro. El primer hijo, quien dice no a su padre pero luego va y hace lo que su padre le ordenó, es el prototipo de los pecadores en el tiempo de Jesús. Cuando ellos escucharon a Jesús cambiaron sus vidas. Mateo sabe por que lo escribe. Jesús dirige su parábola a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo. El segundo hijo, quien dice sí a su padre pero luego desobedece, representa a las autoridades religiosas y a los fariseos del tiempo quienes eran pródigos en palabras pero cortos en acción.

La gente se puede preguntar si esto es justo: “¿Cómo una decisión hecha al final de la vida puede determinar dónde pasar la eternidad?” Alguien podría decir que es injusto, pero Dios nos dice a través del profeta Ezequiel: “¿Será mi proceder el que es injusto, o más bien, no es el proceder de ustedes el injusto? (…) Si el malo se convierte y deja su maldad y hace lo que es recto y justo, salvará su vida.”

La parábola de hoy se refiere a la obediencia y a la desobediencia. Habla de las decisiones que tomamos durante nuestra vida. El primer hijo representa a los extraños a Israel: los gentiles, quienes dijeron no a Dios al principio, pero luego respondieron positivamente a Jesús; luego están los recaudadores de impuestos y las prostitutas, quienes tuvieron mayor apertura al mensaje de Jesús.

El Segundo hijo representa a la religiosidad establecida, en el tiempo de Jesús, o puede representarnos a nosotros hoy, si nuestra religiosidad es solo convencional. En otra parte del Evangelio Jesús se queja de los jefes religiosos de su tiempo porque su oración es de pura palabrería, pero son incapaces de practicar la justicia y el respeto a los demás. Una vez Jesús dijo: “Hagan lo que ellos les digan, pero no hagan lo que ellos hacen”. El punto central de la parábola es que el orgullo y la vanagloria son obstáculos peores que un pasado de pecado pero abierto a la conversión.

El ejemplo es siempre el mejor sermón. Es solo por las acciones que demostramos si somos auténticos o artificiales. Durante nuestra vida y al final de ésta es cuando probamos lo que somos. He aquí algunos pensamientos sabios:

Alguien dijo que “lo primero que él leía del periódico era la página deportiva. Quería leer lo que la gente hacía y no lo que los políticos prometían”.

Una vez un sabio dijo: “No puedo oírte lo que dices porque estoy demasiado ocupado escuchando lo que haces”.

“Los faros por definición no hacen ruido. Solamente iluminan”. Esa debe ser nuestra tarea.

“Se dice que Cristo no es un psiquiatra, sino un cardiólogo. Él no escucha las palabras sino nuestros corazones”.

San Francisco de Asís una vez dijo: “Predica el Evangelio en todo momento. Y si es necesario, usa palabras”.

El Evangelio de hoy tiene un mensaje semejante al del pasado domingo: lo que interesa es nuestro estado final. Recordamos que en el domingo pasado lo que contaba no era el tiempo que la persona había trabajado en la viña, sino si ella había trabajado allí hasta el final del día. Hoy la parábola del Evangelio nos dice que alguien puede decir “sí” a Dios y luego cambiar de idea desobedeciendo. O viceversa, puede decir “no” a Dios, pero después salvarse por un acto de arrepentimiento y obediencia.

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