Cuarto Domingo de Pascua (B)

REFLEXIONES BILINGÜES PARA EL DOMINGO

CUARTO DOMINGO DE PASCUA (B) Juan 10: 11-18 - Abril 22, 2018

“Yo soy el buen pastor –dice el Señor- conozco mis ovejas, y ellas me conocen a mí”.

Las Catacumbas de Roma son cementerios subterráneos, donde los cristianos perseguidos de los primeros años de la Iglesia enterraban secretamente a sus muertos, especialmente a sus mártires. Hay por lo menos cuarenta de estas catacumbas descubiertas. Localizada en la Vía Apia está la catacumba de San Calixto, donde encontramos la pintura más antigua del arte cristiano representando la imagen de Jesús como un buen pastor llevando en sus hombros una tímida oveja.


Muchos de nosotros vivimos en una sociedad urbana donde el pastoreo es más que todo asunto del campo, del pasado o el tema de escritores, poetas, cuenteros infantiles, como Rafael Pombo. Pero aún hoy nos alegramos de pensar en Cristo como nuestro Buen Pastor. En este domingo somos invitados a dejar a un lado las caóticas actividades de nuestra vida diaria, y disfrutar de la seguridad, paz y calma que nos sugiere la pintura del Buen Pastor. Este icono es probablemente la imagen más bíblica y tierna que nos muestra el amor y la compasión de Jesús, Buen Pastor, por nosotros, su rebaño.

Pero la historia del Buen Pastor no es un cuadro romántico o una telenovela. Hay un enemigo detrás de bambalinas, el lobo, el diablo. Se nos cuenta en el Evangelio de hoy que el lobo muchas veces logra agarrar algunas de las ovejas y dispersar a las otras: “Yo soy el buen pastor. Y un buen pastor expone su vida por las ovejas. El que solo trabaja por la paga y no es pastor, como no son suyas las ovejas, ve venir al lobo y huye, abandonando las ovejas. Y llega el lobo y hace estragos y las dispersa”.

En nuestra sociedad contemporánea tenemos la tendencia de romantizar el pastoreo de las ovejas. Pero en tiempo de Jesús, éste era un trabajo solitario y peligroso. Jesús no exageraba cuando dice que el buen pastor debe estar listo a dar la vida por sus ovejas. Solo el mal pastor huye porque es incapaz de arriesgar su propia vida cuando ellas son atacadas. Por supuesto Jesús no está hablando del pastoreo de ovejas. Esta es una metáfora. Él nos enseña la relación personal que debe existir entre él y sus seguidores.

Depende de nosotros, como Iglesia, si le permitimos al lobo herir a los miembros más sensibles e indefensos de la grey, los débiles en la fe, los que están desanimados o son rechazados por la sociedad, las víctimas del abuso, el chisme y la calumnia. No necesitamos mencionar que los obispos y sacerdotes no son los únicos pastores. En la Iglesia todos somos llamados a ser buenos pastores los unos de los otros.

En la medida en que seamos conscientes de nuestra propia responsabilidad en el servicio de la Iglesia, reconocemos que debemos cuidar a otros miembros de nuestra comunidad. Los primeros pastores son los padres de familia. Ellos tienen el privilegio y el deber de enseñar y guiar a sus niños, cuidarlos y darles buen ejemplo. Los padres tienen la obligación de ser reflejo para sus hijos e hijas de la imagen del Buen Pastor. Los maestros adquieren la tarea moral de guiar a sus estudiantes. Pero no solo los padres y maestros son pastores, también los abuelos, la familia y especialmente los padrinos son maestros de palabra y de vida. Otros miembros de la Iglesia son también llamados a ser pastores, aquellos en ministerios laicales diferentes, los religiosos y religiosas, lectores y catequistas, personal de la salud, y muchos más.

En este Cuarto Domingo de Pascua, Domingo del Buen Pastor, la Iglesia celebra el día mundial de oración por las vocaciones al sacerdocio, así como es también una oportunidad para reflexionar en el sacerdocio ministerial cristiano, y orar por los sacerdotes como ministros de nuestra comunidad de fe. Nosotros sacerdotes y ustedes seglares nos reunimos en oración y celebración litúrgica, para realizar el sacerdocio de Cristo en la tierra. Nosotros los sacerdotes no somos pastores perfectos; Jesús es el único Buen Pastor y el mejor Pastor. Reconocemos que nuestra vocación depende también de las oraciones y apoyo que recibimos de ustedes con quienes celebramos diaria y semanalmente los sacramentos.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar