Semana Santa y Domingo de Pascua (B)

REFLEXIONES BILINGÜES PARA EL DOMINGO

SEMANA SANTA Y PASCUA (B) Marzo 29, 30, 31, Abril 1, 2018

“Cristo se hizo por nosotros obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz; por eso Dios lo exaltó y le concedió el nombre que sobrepasa todo nombre”.

Queriendo aprender más de su maestro, una vez los discípulos del teólogo Karl Barth le preguntaron: “¿Cuál es la verdad más profunda que usted ha aprendido en sus estudios?” Él con sencillez respondió: “Jesús me ama. Esto lo sé porque me lo dice la Biblia”.

Esta Semana Santa que hemos comenzado con la entrada solemne de Jesús a Jerusalén, el Domingo de Ramos, llega a su momento más importante en los tres días que llamamos el Triduo Pascual: Jueves Santo, Viernes Santo y Pascua.


EL JUEVES SANTO en la noche nos reunimos para celebrar la hora de Jesús, no ya la Pascua Judía, sino cuando “Sabiendo que el Padre le había dado poder sobre todas las cosas y que habiendo venido de Dios a Dios volvía, habiendo amado a los suyos los amó hasta el extremo (…) se levantó de la mesa (…) y empezó a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con una toalla”. (cf. Jn 13: 1-15). De esta manera dio a sus discípulos y a nosotros un modelo a seguir.

Durante la asombrosa noche de la Última Cena Jesús instituyó el sacramento de la Eucaristía, la anticipación del Misterio Pascual y su nueva alianza: “Jesús, la noche en que iba a ser entregado, tomó el pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: ´Este es mi cuerpo que se entrega por ustedes. Hagan esto en conmemoración mía´. Lo mismo hizo con la copa después de cenar, diciendo: ´Esta es la copa de la nueva alianza sellada con mi sangre (…) hagan esto en memoria mía´” (cf. I Cor. 11: 23-26).

EL VIERNES SANTO celebramos aquella tarde cuando Jesús ofreció el supremo sacrificio de su vida. La sepultura nos atestigua que su muerte fue real. Hoy es un día de silencio.

Hoy es espiritualmente saludable meditar en LAS SIETE PALABRAS de Jesús en la Cruz:

1a palabra: “¡Padre, perdónales porque no saben lo que hacen!”

2ª palabra: “¡Hoy estarás conmigo en el paraíso!”.

3ª palabra: “¡Mujer, he ahí a tu hijo! ¡Hijo he ahí a tu madre!”.

4ª palabra: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”

5ª palabra: “¡Tengo sed!”.

6ª palabra: “¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!”.

7ª palabra: “¡Todo está consumado!”. ¿Es este el final? No, es el triunfo máximo de sus logros.

LA VIGILIA PASCUAL. Con el gran silencio del Sábado Santo esperamos la resurrección. “Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron perfumes para ir a ungir el cuerpo de Jesús (…) Al entrar al sepulcro vieron a un joven (…) Él les dijo: ´No se extrañen. Buscan a Jesús de Nazaret, el crucificado. Resucitó, no está aquí (…) Él se les adelantará a los discípulos para reunirlos en Galilea. Allá me verán, como se lo había anunciado”.

Esta, la más santa de todas las noches en nuestra liturgia, comprende cuatro partes: La Liturgia de la Luz, la Liturgia de la Palabra, la Liturgia Bautismal y la Liturgia de la Eucaristía. Lo que celebramos es un todo: la resurrección de Cristo. Estos cuatro momentos de nuestra Vigilia Pascual nos ayudan a resaltar y a comprender mejor la resurrección del Señor.

DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

Juan 20: 1-9 - Abril 01, 2018

Las lecturas bíblicas, las oraciones y los cantos nos hablan de la resurrección de Cristo. Los nuevos bautizados, las flores, los cirios, la música de aleluya y la expresión de alegría de nuestros rostros les cuentan a todos acerca de la Pascua, y son símbolos de vida nueva. La oscuridad y la muerte del Viernes Santo han sido transformadas por el poder de la Cruz. Cristo resucitado es nuestra esperanza de una vida nueva después de la muerte. El hecho de que celebremos Pascua debe darnos a nosotros a y a los demás un nuevo significado de la vida. Necesitamos experimentar nuestra fe, esperanza y alegría en Cristo resucitado.

El clímax de las Buenas Noticias de hoy es contado por Juan y nos da el sentido y propósito de la vida entera de la Iglesia: “El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro muy temprano, cuando todavía estaba oscuro y vio que la piedra la habían retirado del sepulcro. Entonces se fue corriendo a donde Simón Pedro y a donde el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: ´Se llevaron del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde lo pusieron!´. Pedro y el otro discípulo salieron y se fueron al sepulcro (…) Detrás de él llegó Simón Pedro y entró al sepulcro y vio los lienzos en el suelo, y también el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no junto con los lienzos en el suelo, sino enrollado y colocado en un lugar aparte. Entonces entró también el otro discípulo (…) y al ver aquello, creyó”.

En la primera aparición oficial de Pedro ante los Gentiles, él presenta el kerigma de las ”buenas nuevas” de Jesús. Les habla de su experiencia personal de la resurrección: “Dios lo resucitó al tercer día, y le concedió poder manifestarse, no a todo el pueblo, sino a testigos escogidos previamente por Dios: a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de entre los muertos”. En la segunda lectura Pablo hace énfasis en la dimensión moral de nuestra fe en la resurrección.

Con la resurrección de su Hijo, Dios aprueba todo lo que Jesús enseñó e hizo. Su muerte en la cruz no es una derrota sino una victoria. Jesús no fue destruido por los poderes religiosos y políticos de su tiempo. Este milagro es la causa de nuestra salvación. Pablo nos enseña que si Cristo no resucitó, nosotros estamos todavía en el pecado. Él es la seguridad de nuestra vida eterna. La resurrección de Cristo se coloca en el corazón de la fe.

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