Quinto Domingo Tiempo Ordinario (B)

REFLEXIONES BILINGÜES PARA EL DOMINGO

5º. DOMINGO TIEMPO ORDINARIO (B) Mar 1:29-39 – Feb 4, 2018

“Cristo llevó nuestros sufrimientos y cargó con nuestras enfermedades”.

La fiebre era una enfermedad grave en tiempos antiguos, especialmente cuando aparecía y la gente no sabía su causa, diferente de lo que sabemos hoy. Así que la gente se moría de una simple fiebre. En tiempos del ministerio de Jesús la suegra de Simón estaba enferma con fiebre. Cuando Jesús entró en casa de Simón Pedro, y de su hermano Andrés, con los otros dos hermanos Santiago y Juan, ellos le avisaron acerca de la enferma en casa. El Evangelio de Marcos nos cuenta sobre los pasos típicos en una sanación de Jesús: “Él se acercó, la tomó de la mano y la levantó”. Esta acción de Jesús no es extraña, lo que sí es bastante inusual es que la mujer en vez de quedarse en recuperación por lo menos un día o unas cuantas horas, inmediatamente se levantó de la cama y se puso a servirles.


Esta manera de ver las cosas, descansar un rato después de haber estado enfermo, dice más de nosotros que de la suegra de Simón, quien nos enseña dos valores importantes: la hospitalidad que era una obligación para la gente de aquel tiempo, y la gratitud por la sanación que fue su respuesta al servir con alegría y honor; aunque servir después de haber estado débil por la fiebre, fuera un trabajo duro, para esta mujer servir a Cristo era su gozo. Ella le hubiera podido decir a Jesús: “Me arreglaste el día”.

Hay un contraste entre la primera lectura, y la segunda lectura y el Evangelio de hoy. Job, quien sufre toda clase de problemas terribles, se lamenta diciendo: “¿No es la vida del hombre un tedio? (…) Me han tocado meses de desengaño, noche tras noche de dolor. Al acostarme pienso cuándo me podré levantar (…) Mis días se acercan a su fin, sin esperanza, más rápidos que una lanzadera”.

Pablo lo mira desde otra perspectiva. Pocos han trabajado tanto o pasado por tantas pruebas. Sin embargo con esperanza él dice: “Lo que hago lo hago a gusto (…) Desempeño una misión que me fue confiada. ¿Cuál es mi recompensa? Cuando predico anuncio el Evangelio gratuitamente”.

La suegra de Simón, cuyo nombre ni siquiera sabemos, es mencionada solo una vez en los Evangelios, pero esta mención es suficiente para que nosotros comprendamos qué tan importante es ella en el ministerio de Jesús y qué modelo tan importante de servicio es ella para la Iglesia. Servir es algunas veces una acción humilde, pero ser un servidor de Cristo es una alegría y un privilegio.

Una vez le pregunté a un grupo de personas cuál era la razón para ellos apoyar económicamente a la Iglesia. Uno me dijo: “Todo lo que hacen es pedir dinero”. El segundo respondió: “Yo ayudo porque ellos tienen muchos gastos por cubrir y pagar servicios”. La opinión de la tercera persona fue: “En esta forma estoy construyendo la Iglesia de Cristo”. Todos tres, incluyéndonos nosotros, hacemos la misma cosa, pero con diferentes motivaciones.

Jesús hoy también nos cura de muchas clases de enfermedades: físicas, espirituales, emocionales, lo mismo que de adiciones. Nosotros igualmente, como discípulos de Jesús somos llamados a ser instrumentos de sanación para otros.

Como cristianos nosotros servimos con gozo al pueblo de Dios, y algunas veces con gran sacrificio. Deberíamos abrazar el sacrificio para ayudar a los demás, especialmente a los necesitados, no solo con dinero, sino con nuestro tiempo y talentos. Hagámonos conscientes de que lo que somos y tenemos viene de Dios y no nos pertenece solo a nosotros, y al compartir con otros estamos edificando la Iglesia de Cristo.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar