Tercer Domingo Tiempo Ordinario (B)

REFLEXIONES BILINGUES PARA EL DOMINGO

3º. DOMINGO TIEMPO ORDINARIO (B) Mar 1:14-20 – Ene 21, 2018

“Ya llega el reinado de Dios. Vuelvan a Él y crean en el Evangelio”.

Hay algunas historias Bíblicas que hemos escuchado desde que éramos niños. Aunque sean historias verdaderas o solamente parábolas nos gustan porque nos recuerdan las historias de la infancia. Una de las más conocidas es la de Jonás tragado por el enorme pez. Dios lo envió como profeta a predicar en un territorio no judío, Nínive. Jonás no le obedeció a Dios. Algunos de ustedes pueden pensar que fue porque a Jonás le dio miedo de los ninivitas, pero la verdad es que ellos eran enemigos de los judíos y Jonás era mezquino y egoísta; él pensó que ellos escucharían el mensaje de Dios, se arrepentirían y serían perdonados por Dios. Jonás no quería eso. Sería como pedirles a ustedes que oraran por el triunfo del candidato político opositor al suyo, o por el triunfo del equipo contrario en deportes.


Jonás decidió escapar de Dios. Tomó un barco y estando en alta mar el barco fue agitado por una fuerte tormenta. Cuando los marineros supersticiosos descubrieron de quien era la culpa, tiraron a Jonás al mar con tan gran suerte que se lo tragó una ballena que luego lo vomitó en la playa. Después de tan terrible experiencia, Jonás aprendió la lección; se fue para Nínive y predicó arrepentimiento.

Nuestras tres lecturas hoy nos hablan de importantes llamadas de Dios. Jonás es llamado a decirle a la gente de Nínive que si no cambian serán destruidos: “Creyeron en Dios, promulgaron un ayuno e hicieron penitencia, grandes y pequeños. Al ver lo que habían hecho y cómo se convertían de su mala vida, se conmovió Dios y no les aplicó el castigo anunciado”. En su Primera Carta a los Corintios, San Pablo dice que “Queda poco tiempo”. Deben aceptar el Evangelio, no hay más tiempo. Marcos presenta el comienzo de la predicación de Jesús: “El plazo se ha cumplido; ya llega el reinado de Dios. Vuelvan a él y crean en el Evangelio”. Luego llama a Simón y a su hermano Andrés, a Santiago y a su hermano Juan, como sus primeros discípulos que con los otros ocho llegan a ser el fundamento de la Iglesia.

De acuerdo a Marcos, las primeras palabras que oímos de Jesús en su ministerio público son: “Arrepiéntanse y crean en el Evangelio”. Estas deben ser las palabras claves de su importante mensaje, y nosotros continuamos oyendo y anunciando este mismo mensaje. Estas palabras continúan siendo un reto para los cristianos.

En uno de sus libros Anthony de Melo escribió: “Jesús proclamó las buenas nuevas, sin embargo fue rechazado. No porque fueran buenas, sino porque eran nuevas. A nosotros no nos gustan cosas nuevas cuando ellas incluyen un cambio y muy particularmente si por esto tenemos que decir: ´estaba equivocado´”. Cuando nosotros nos confesamos somos conscientes de que arrepentirse no es solo decir “lo siento”, sino también: “Decido cambiar mi vida”.

Cuando Jesús llamó a las dos primeras parejas de hermanos para que fueran sus discípulos, y luego al resto, no los llamó solo a realizar un trabajo, sino a ser apóstoles. También a nosotros nos llama a ser sus discípulos. ¿Cómo educan ustedes a sus hijos en la fe para ser auténticos discípulos de Jesús? ¿Les enseñan a orar y lo hacen junto con ellos en el hogar y los domingos en la Iglesia? ¿Rechazan la inmoralidad en su hogar?

Nosotros llamamos a nuestra Iglesia Católica porque ella es universal. Así lo ha sido desde los tiempos de Jesús y los apóstoles, incluyendo a todas las naciones. No podemos por tanto cerrar nuestros corazones a los demás, como Jonás, sino que los Católicos debemos abrir nuestros brazos y acoger a todos a nuestra fe Cristiana.

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